13.7.12

Medio siglo desde que Brian Jones bautizó el rock











Debería haber actualizado hace ya días, concretamente el 3 de julio, aniversario de la muerte de Brian Jones. Pero coincidiendo con que hoy hace 50 años desde que Los Rolling Stones actuaron por primera vez en el Marquee del swinging London, he decidido hacer un remix, a ver qué pasa.

Rubio, bajito, inseguro, culto y con bruscos cambios de humor, Brian Jones fue el fundador oficial del grupo de rock más importante de todos los tiempos, al cual encontró nombre en un vinilo de Muddy Waters de una manera precipitada en medio de una conversación telefónica. Esa fue la que les proporcionó su primer bolo con lo que sería la primera alineación de los Stones, con Mick Jagger, Keith Richards, Brian Jones, Dick Taylor y Mick Avory (y no Tony Chapman como se cree).

Amante del blues de Elmore James, con un hijo ya a cuestas y los que le quedan y siendo uno de los pioneros de los 60 en tocar la slide guitar, Brian metió al recién formado grupo dentro del blues clásico del Mississippi, época en la cual nada tenían que ver con su reformada imagen, años más tarde, de grupo de rock and roll.

Brian cultivó la música desde pequeño y llegó a ser uno de los mayores multi-instrumentistas de la época al dominar una cantidad de instrumentos mayor que los tics de Rajoy. Esto dotó al grupo en sus primeros años de unos sonidos exóticos y trabajados que le proporcionaban riqueza a sus canciones con melodías extraídas del sitar, el dulcime o la marimba. No firmó ninguna composición, pero el sonido inconfundible de sus aportaciones instrumentales es más que notable en los primeros discos de los Rolling, con Brian aún como líder de la formación.

Fue con Andrew Loog Oldham y su insistencia en la configuración del dúo Jagger-Richards para la composición de canciones propias, tras la salida al mercado de discos en los que tan solo se podían escuchar versiones de temas blues y algún rock and roll, cuando la presencia de Brian en el grupo se vio obligada a apartarse a un lado.

Oficialmente se ha dicho que Brian “era incapaz de componer”, cuando en realidad al líder original de los Stones le fue vetada esa posibilidad por considerarse sus canciones con demasiadas raíces blues en una época en la que la invasión de los grupos rock británicos era demasiado grande como para ser ignorada. La aportación de Brian a los Rolling Stones siempre fue instrumental e intelectual e incluso de manager de su propio grupo antes de que Oldham apareciera para ofrecerles ser el lado opuesto a los Beatles.

Sin poder componer, con una nueva tendencia al rock que dejaba olvidado el blues inicial y la nueva producción a manos de Mick Jagger y Keith Richards del disco psicodélico de los Stones que les dio el nombre oficial de Sus Satánicas Majestades, enfatizado además por el alcohol y las drogas, Brian empezó a desmotivarse a la hora de participar en el grupo, el cual, por otra parte, se negaba a abandonar al ser él mismo quien lo había formado.

La última actuación pública de Brian Jones como un Rolling Stone fue en el Rock And Roll Circus, proyecto ideado por el mismo Brian y en el que participaron grupos como Jethro Tull, The Who, John Lennon con Dirty Mac y los propios Stones, donde juraría que la ceñida camiseta que luce Mick Jagger la he visto en la sección de mujer del Carrefour.

Fue ahí cuando, tras ver actuar al Beatle más hippie, Brian le propuso formar un nuevo grupo junto con Jimi Hendrix, con el cual ambos tenían muy buena relación. Por esta idea se originó otra de las conjeturas acerca de la muerte de Brian, ya que ese súper grupo que pretendía fundar significaba la supuesta separación de tres de las bandas más importantes del momento, Los Rolling Stones, Los Beatles y la Jimi Hendrix Experience. La pérdida de estos grupos no convenía ni a productores ni a managers y Brian recibió varias llamadas que le aconsejaron que se replanteara la idea.

Para entonces, en medio de la grabación de lo que sería Let It Bleed y a las puertas de 1969, Brian ya se había mudado a Cotchford Farm y desentendido por completo de las sesiones de grabación con Los Rolling Stones, cuya música ya no compartía.
Fue en esa casa de Sussex donde Mick, Keith y Charlie, que ya habían empezado a grabar con Mick Taylor, fueron a decirle que oficialmente se encontraba fuera de los Stones.

Habiendo perdido la novia y el grupo a manos de sus ex-compañeros en los Rolling Stones, Brian tenía muchos proyectos aún en mente -que incluían a Eric Clapton y a Jimi Hendrix- la noche del 3 de julio en la que se ahogó en su piscina a manos de Frank  Thorogood, el capataz de los obreros a los que contrató para remodelar la vieja casa y el cual, en su lecho de muerte, confesó lo ocurrido a Keith Richards.

Y hasta aquí la historia del responsable de que hoy se cumpla medio siglo de vida de la banda más importante de la historia del rock. Lo que me hace recordar que ahora mismo se está celebrando una party hard en el centro de Londres con cientos de fans en la puerta entre los que no estoy yo, mientras Jethro Tull está de concierto en Madrid y Bob Dylan afina su guitarra antes de salir al festival de guiris por antonomasia.

21.6.12

Bruce Springsteen y el concierto de nunca acabar





Antes de nada, no sé qué tipo de karma, concentración de fuerzas místicas o dioses hizo que la cola del concierto fuera el único tramo de la calle que gozara de sombra, pero gracias de todo corazón.

En segundo lugar, si el concierto que Bruce Springsteen dio en Madrid este domingo fue el más largo de toda su carrera, la espera que le precedió en los aledaños del Bernabéu no se quedó atrás.

No fui consciente de los espartanos que acamparon la noche anterior o antes para conseguir restregarse al día siguiente contra el Boss o en su defecto, contra la valla del escenario, ni tampoco de si amanecieron asando nubes y contando historias de miedo, porque llegué al día siguiente al mediodía.

Después de inspeccionar los alrededores y descubrir que unas dos o tres colas más se iban formando alrededor del estadio y que las pulseritas fluorescentes para estar cerca del escenario se habían agotado, nos resignamos a asentamos en nuestra posición y pasamos la tarde con una improvisada timba ilegal de Póker.

Fue a eso de las 6 de la tarde cuando todo el berenjenal se convirtió en Mordor, en el momento en el que abrieron las puertas, las cervezas volaban de mano en mano y el wannabe de Axl Rose de dos filas más atrás se inquietaba.

Como si nos persiguiera un cazador y estuviéramos a punto de gritar “Jumanji” bajamos casi rodando hasta la pista, donde nos tuvimos que detener en la valla de la mitad. Poco después, por lo que sea que se les pasara por la cabeza, alguien de la organización decidió abrirla y fue gracias a eso por lo que pude gritar como una descosida con Springsteen a tan solo unos metros de distancia.

Eso sí, haciéndose de rogar, el muy cabrón, a la hora de salir.

Unos 35 minutos después de la hora a la que se tenía previsto que el Boss saliera por una esquina gritando “Hola, Madrid” y en los que empezó a surgir la idea de entrar y sacarle de los pelos, Springsteen, que lleva como una rosa eso de ser sexagenario, hacía su aparición ante un estadio más al completo que una faja de Falete, con la guitarra marcando los primeros acordes de Badlands.

Dándole mucha importancia y desgarrándose la voz con las canciones de su nuevo disco, Springsteen consiguió hacernos empezar a saltar a casi 60.000 personas con su himno de Wrecking Ball o los rápidos ritmos de sabor irlandés de Death To My Hometown. Algunas palabras emotivas en español que leía de una cómica forma poco disimulada, con la cara en paralelo a la chuleta del suelo, arrancaron varios aplausos y fueron la antesala de la bóveda de luces blancas que se creó en las gradas con las pantallas de las Blackberry durante Jack Of All Trades. Momento smartphone. 

Interactuó con el público más cercano al escenario durante todo el concierto, bajando por las rampas y acercándose a las pasarelas de los laterales, lo que provocó varias avalanchas de gente en las que me sentí como la ardilla de Ice Age y en las que, gracias a que me levantaron por encima de la multitud en algún momento y no me comí el suelo, Dios sabe cómo, conseguí hacer alguna foto decente.

Bruce, además de pasearse con andares con mucho flow y contonearse con movimientos sensuales, sacó a un par de niños al escenario a cantar mientras encadenaba una canción con otra cada vez con más energía que la anterior, haciendo dudar de si de verdad es un señor de 62 tacos. En un momento del concierto, con Tenth Avenue Freeze-out, tuvo lugar un pequeño homenaje al que fuera el mítico saxofonista de la E-Street Band, al cual se unió todo el público coreando "Clarence".

No faltaron los clásicos The River, Born In The USA, Because The Night, Born To Run, Dancing In The Dark o Thunder Road, lo que provocó algunos comentarios con dos amigas que ya estaban muriendo en la tercera hora, como “Ha cantado todas las que yo quería” “Normal, ha cantado quinientas. La pregunta es cuál no ha cantado.”

Este fue el tramo del concierto que más debate interior causó. Por una parte, es Bruce Springsteen, no quieres que acabe nunca. Por otra, quieres vivir. Algunos fans, seguramente entrados ya en años que no son capaces de aguantar sin speed tanto como el Boss, sacaban carteles que rezaban algo como “Bruce, soy demasiado viejo para un concierto de 3:40”, a los que Springsteen respondía cantando uno o dos discos más. “¡La última!”, gritaba con la guitarra en alto antes de cantar 47 bises.

Claro que la mayoría de los que estábamos ahí hubiéramos aguantado cinco horas más con el buen ambiente y la energía que se transmitía desde el escenario.

Con una versión de Twist and Shout y la compañía de Southside Johnny culminó el que a la mañana siguiente se conocería como el concierto más largo de la carrera de Bruce Springsteen, llegando a las 3 horas y 48 minutos, y del cual pondría algún vídeo si todo lo que grabé no hiciera parecer que tengo Parkinson o no le enfocara medio vídeo a la calva de un señor de delante.

Minutos más tarde, a la salida tuvo lugar lo que por la tarde pero a la inversa. Miles de personas corriendo por Madrid para hacerse con un taxi después de un concierto más largo que la fiesta de tres días de Ted Mosby.

-Ha terminado tarde el concierto, ¿no? -Trolleó nuestro taxista al vernos desfallecer en el asiento de atrás.
-Yo pensaba que no iba a terminar nunca.

6.6.12

Billy Corgan se come a Lisboa






He tenido unas semanas más movidas que Mick Jagger en una competición de samba.

Después de madrugadas de vagar por las esquinas de la biblioteca en busca de RedBulls recreando a Bear Grylls en El último superviviente, de tardes planteándonos dejar las dos carreras y hacernos artistas conceptuales para gritar en museos de prestigio como teloneros de Yoko Ono y de noches en las que quedábamos para comer m&m's y de paso para estudiar, he acabado mi último examen (hasta que me den las notas y tenga que volver arrastrándome a mi cueva).

Han sido además unas semanas bastante troll. Todo empezó cuando Mick Jagger, ataviado con una peluca, decidió imitar a Steven Tyler en el Saturday Night Live mientras gritaba tirando una caja de pollos del Burger King por los aires. También actuó con Foo Fighters y Arcade Fire pero no voló ningún pollo.
Además, Ronnie Wood la ha vuelto a liar parda al dejar caer que los Trolling Stones adelantarán la gira del año que viene a este mes de octubre. Al parecer, entendió mal el concepto de "déjate libre los meses de final de año por si acaso" y fue pregonándolo a los medios de forma oficial cual jefa de animadoras en las taquillas del pasillo de un instituto. Más tarde, siguieron los conciertos sorpresa de Smashing Pumpkins e Iggy Pop, al que le dio envidia y decidió copiarles la idea. Luego lo canceló. Se rumorea que se le olvidó programar la alarma del despertador.

Y hablando de Smashing Pumpkins, liderados por Billy Corgan que se comió a los antiguos integrantes del grupo fueron los encargados de cerrar la noche en el Rock in Rio de Lisboa, el cual seguí tristemente por Internet mientras soltaba lo que yo consideraba frases ingeniosas sobre el aumento de peso del líder de los Smashing. La Ciudad del Rock volvió a los 90 con algunos de sus temas más conocidos y también se pudo escuchar alguna del que será su próximo disco, Oceania, además de un homenaje al versionar Space Oddity de nuestro querido extraterrestre David Bowie. Más tarde, entrada la noche, cundió el pánico cuando por las gradas corrió el rumor de que Billy 'Gordan' se iba a lanzar al público. No ocurrió. Se fue a merendar. Previamente, se subieron también al escenario Limp Bizkit, The Offspring y Linkin Park, a los que perdí la pista en directo mientras pasaba apuntes de Derecho con más cara de pena que un hijo de Paul McCartney y Hugh Grant.

Por otra parte, Steven Tyler amenaza con flipar al mundo con el nuevo disco de Aerosmith, y Bill Wyman, el rolling stone forever alone visitará España este verano, igual que Johnny Rotten con Public Image Limited, los Beach Boys, Springsteen y Billy Idol, mientras yo espero que algún día el karma me compense todo esto.

27.4.12

Los Beach Boys reviven; Keith Moon y EMI, no









En medio de Nueva York, el Stone más artístico ha decidido cambiar sus guitarras por pinceles y el resultado se ha expuesto en la sala de arte The Broome Street Gallery hasta el 30 de junio. Ronnie Wood se ha estado entreteniendo cual actividad del Imserso plasmando en lienzos e incluso en guitarras a diferentes personalidades, sobre todo a su querido grupo de rock and roll. Keith Richards liándose un porrete, incluido. "Va a llegar lejos", ha declarado Sergio Ramos (perdón).

La exposición la presentó junto a Kenney Jones, batería de The Who después de que falleciera Keith Moon y hecho que los organizadores de los Juegos Olímpicos de Londres no se molestaron en buscar en Wikipedia, ya que contactaron ilusionados con el manager del grupo de Pete Townshend para pedirle que el batería, que lleva 34 años muerto, tocara en la ceremonia de clausura The Symphony of Rock. Parece ser que el iluminado al que se le ocurrió la idea empezó a llorar en una esquina hasta que pensó "Llamaremos a John Lennon." Ahora está en el sofá de su casa comiendo helado mientras ve El diario de Bridget Jones.

Por otra parte, los Beach Boys preparan nuevo disco para verano, y como "nuevo disco" se entienden "nuevos temas", no un recopilatorio, remasterización o (auto) versiones de canciones más usadas que los singles de Adele en la radio. El viaje a los 60 empieza con That's Why God Made The Radio, un tema muy Beach Boys con sus clásicas armonías vocales incluidas. 

Además, a Iggy Pop solo le falta la boina y una baguette en la portada de su nuevo disco de covers francesas, Après, a no ser que prefiera llevarlo con alguno de los modelitos con los que visite España este año. Y otro que viene y al que me sería mucho más fácil ir al concierto en medio de exámenes si esto fuera una película americana de adolescentes es Lenny Kravitz, que pisará Valencia el 29 de mayo.

Y en cuanto a multinacionales y trapicheos varios para dominar al mundo, el camino se va acortando para Universal y Sony ahora que están a punto de hacerse con EMI, el legendario sello británico que acogió a los Beatles, trolleó a Radiohead y le dio la patada a los Sex Pistols. Al final lo comprará todo Hacendado y Manuel Carrasco acabará siendo nuestro líder.

16.4.12

Beatles Reloaded y las dotes de mimo de Johnny Depp


Cruzar Abbey Road parecía más sencillo mirando la calle exenta de coches en la portada del disco de los Beatles, pero lo cierto es que lo único que conseguí el sábado fue que me pitara un Peugeot mientras trataba de emular a Ringo en medio del asfalto. Y como Paul McCartney no salió a ofrecernos un té o a recibirnos aunque fuera en batín y pantuflas decidimos abandonar tras conseguir una foto desencuadrada y con un ángulo extraño.

El viaje, además de para acabar con todas las existencias de discos de blues de los 50 de todo Londres, también me ha servido para descubrir la gran afición de los ingleses a las cruces y a los pichones en el estampado de cualquier tipo de camiseta y a los pósters de Daleks gigantes que seguro que quedarían preciosos en mi salón.

Y volviendo a los Beatles, se ha publicado ya el nuevo vídeo de la canción de Paul 'Carrillos' McCartney, My Valentine, con Natalie Portman y Johnny Depp fundidos en blanco y negro representando la canción mediante el lenguaje de signos. En realidad, no encontrarse últimamente por ahí con el actor que encarna al pirata amanerado pintado cual estrella de rock es más raro que ese día en que anunciaron que Bob Dylan compartiría cartel con David Guetta. De hecho, con esta última colaboración con el ex-Beatle, ya se ha relacionado con dos de los grupos más míticos de la historia, incluyendo a los Stones por la intervención de Keith 'MeGustaEscalarCocoteros' Richards en Piratas del Caribe como capitán Teague. Además de Nine, la canción que le va a dedicar Patti Smith en su próximo disco por su cumpleaños. Se ve que no quedaban tartas en Carrefour.

Y como me está dando la noche hoy con el cuarteto de Liverpool y tengo poco más que contar, parece que se está cociendo Beatles reloaded, y así podría pasarme el rato inventándome nombres hasta llegar a versionar los títulos de las pelis de sobremesa de Antena 3. El caso es que los zagales de John y compañía se están planteando unirse para formar una nueva generación de Beatles. Dhani Harrison, el ser con el que la genética ha hecho un copia y pega de su padre, incluido.

(En realidad, mi idea original era escribir una entrada sobre el Rock n' Roll Circus de los Rolling, al que ando bastante enganchada últimamente o algo sobre Buddy Holly y demás. En fin, próximamente. La cabra siempre tira al monte).

1.3.12

The artist killed Sirius Black



De todo se pudo ver en la gala de los Oscar, empezando ya por la alfombra roja, desde legendarios astros protagonistas de la gran pantalla hasta actores noveles comparados con “niños en una tienda de chucherías”.

Entre los asistentes más frikis exóticos, un perro francés con una pajarita negra al que le dio por ladrar a una cámara de televisión, una monja (vestida de monja y con cara de monja) ex compañera de reparto de Elvis Presley y el polémico Sacha Baron Cohen vestido de dictador, ataviado con unas gafas de sol, una barba de revolucionario cubano y acompañado por dos guerrilleras con minifalda, que le ofreció un poco de rock and roll a la gala esparciendo por ahí cenizas desde una urna con el rostro de Kim Jong-il.  

Mientras en un reportero engominado despertaba el deseo de ahorcar a Sacha Baron Cohen con el cable del micro por haber llenado de mierda su esmoquin, otros actores de sonrisa Profident iban amenizando la tarde con anécdotas como el día en el que alguno de ellos se encontró en una cafetería con Tom Hanks. Todo muy civilizado.

Más tarde, dentro del, según el cartel, aún Kodak Theatre, un enfarlopado Billy Crystal aparecía danzando en el escenario, paseándose entre el público para acomodarse en un asiento o flipando con los de El Circo del Sol.

Entre los premiados, un Robert Richardson que parecía no haber pasado por la peluquería en su vida recogía el Oscar a mejor fotografía, para La invención de Hugo.
También se aberronchó a su estatuilla Octavia Spencer, emocionada, llorosa y también sobrehormonada, que agradeció a la Academia que la sentaran "al lado del tío más bueno de la gala." Aunque no estaba sentada ni con Benedict Cumberbatch ni con Robert Downey Jr.
Otro más fue Christopher Plummer por Beginners, que se descojonó acordó del pollo escocés con el que comparte plano en la película con una sonrisilla socarrona y un “Con Ewan McGregor compartiría este premio encantado si me quedara un ápice de decencia, pero no me queda.” Eché en falta que soltara un "deal with it" y se pusiera unas gafas de sol.

Meryl Streep, con un vestido con complejo de Oscar que Colin Firth no sabía si entregar la estatuilla a la actriz o viceversa y Jean Dujardin, el actor francés que tuvo que sacarse una chuleta del bolsillo y agradeció el premio incluso al perro de The Artist, se llevaron el Oscar a mejor actriz y actor mientras Gary Oldman practicaba el Avada Kedavra por debajo de su asiento.

En cuanto a los presentadores, Cameron Díaz y Jennifer López hicieron una genial interpretación de su papel de Chicas Wooo, Penélope Cruz fue a comprar el pan en el DeLorean antes de la gala y parece que su pelo se quedó en los 60, y Robert Downey Jr., con pajarita y gafas naranja cual motherfucker, se empeñó en grabar su propio documental en directo.

Sí, hoy me he salido del tema habitual. Llamadme rebelde si queréis.

Imagen del post de aquí

20.2.12

Surf y duelo de rock en los Grammy








Una semana ha pasado ya desde que se haya celebrado en Los Ángeles la gala de los Grammy de este año, por lo que es de suponer que Adele ya habrá hecho sitio en la estantería de su salón para meter los seis premios que recogió esa noche. Aunque por cómo posa con ellos en las fotos, emulando a Gollum, parece que vaya a comérselos. Tengo curiosidad por saber si Matías Prats la habrá ayudado en la colocación de los Grammy, puesto que ya debe de haber adquirido una gran experiencia por los chorrocientos TP de oro que tendrá acumulando polvo en su casa.

Quienes también le sacudieron el polvo a sus psicodélicas camisas hawaianas fueron los Beach Boys, que aparecieron en escena precedidos por el maromo de Maroon 5 y los polluelos de Foster The People, después de que estos rozaran los temas Surfer Girl y Wouldn't It Be Nice de los vetustos californianos.

La gala empezó con la actuación buenrollista de Springsteen, quien animó el cotarro haciendo de anfitrión con una guitarra amarillo pollo y un tema de su nuevo disco, We Take Care Of Our Own. Siguieron varias actuaciones de todo tipo, desde Rihanna hasta Paul McCartney, el cual además cerró la noche con una party hard a la que se unieron Springsteen, Dave Grohl, Joe Walsh y compañía y que culminó en un duelo de guitarras. Vamos, que solo faltaba que apareciera Resines por la esquina rapeando incongruencias vestido de Blues Brother.

Una de las que se fue de vacío fue la Gaga, (vestida para la ocasión con su mejor mosquitera) quien se escondió a llorar en el cuarto de baño del Staples Centre mientras Adele le gritaba "Chincha" por detrás.
Por el contrario, otros que se llevaron sus gramolas doradas en miniatura fueron Foo Fighters, el grupo de Dave Grohl, que ahora parece que quiere grabar una canción en la estación espacial rusa. Los de la discográfica ya le han preguntado si va en serio.

Toda la noche fue además un recordatorio del amargo fallecimiento de una artista quizá más recordada por su affaire con su guardaespaldas en la gran pantalla que por otra cosa, Whitney Houston, quien murió apenas 24 horas antes de la gala.

Y dejando atrás el tema de los Grammy, hay que señalar que estamos de cumpleaños. El que fuera líder de Nirvana durante el auge del grunge, Kurt Cobain, soplaría hoy 45 velas si siguiera con vida. Otro cumpleañero es Billie Joe Armstrong, que lleva desde el pasado viernes dentro de la crisis de los 40. Para la próxima entrada prometo averiguar si alguien le ha regalado un nuevo eyeliner.

Por último, Aerosmith, el grupo que me metió en estos lares, estrena disco para dentro de tres meses. Además, al grupo mimado de Mick Jagger, Superheavy, el Comité Olímpico de Londres le ha pedido una actuación para este verano. Todo sea que mientras esté currando ahí en julio me encuentre al vocalista de los Stones entre bastidores con un traje de estampado de tigre preparándose para salir al escenario.

9.1.12

De extraterrestres y estrellas de rock









Tenía dos opciones. O lanzar el portátil por la ventana en un intento de desfogar toda la frustración acumulada por el mensaje de "Se te ha acabado el tiempo, gilipollas" mientras veía el nuevo capítulo de Sherlock, o actualizar, ya que lo de desenchufar el router, trabajar sin conexión y demás trucos que me hacen sentir cual hacker han dejado de funcionar milagrosamente. Huele a troll desde aquí.

Como habréis podido intuir por la discreta cantidad de fotos que he decidido publicar, ayer fue el cumpleaños del llamado Duque Blanco (o pirata punk travesti en el vídeo de Rebel Rebel que volví a ver ayer). David Bowie, que ha influido más en la música que el esperpento en los diseños de Ágatha Ruiz de la Prada, cumplió ayer 65 tacos y parece ser que ha permitido por fin un musical en su honor en Londres. Cuando le han preguntado por qué ese repentino cambio ha desaparecido cantando Changes y con una risa malvada que ha acabado en tos.

No se sabe aún cuál va a ser su regalo. Por su discográfica se ha comentado que una nave espacial no, que ya no tienen sitio donde guardarla, y también parece haberse descartado el obsequiar su llegada a la edad de jubilación con un mote nuevo porque ya no le cabe nada más en su nombre de Facebook.

Dicho esto solo cabe desearle que se haga Trending Topic en Twitter y que le envíen muchos power points de gatitos un feliz cumpleaños a uno de los mayores genios de la música de todos los tiempos. 

Y hoy hasta aquí, que estoy de exámenes.
Prometo una próxima actualización para el también cumpleañero Elvis. Pero hoy no.